Espacio on-line de la materia Psicología y Comunicación, Cátedra Lutzky - Facultad de Ciencias Sociales - Universidad Nacional de Buenos Aires - Comisión a cargo de Germán A. Serain
lunes, octubre 08, 2007
Notas del parcial
(Confesión: Esta entrada es más que nada para generar expectativa, porque dudo que las notas estén antes de un par de semanas a esta parte...)
domingo, octubre 07, 2007
Dilema
La cuestión a resolver es simple: cómo dar respuesta a la clásica pregunta de qué debe estar cronológicamente primero, si el huevo o la gallina.
Además (pero esto no es para resolver en el blog), para la clase próxima traigan la respuesta al siguiente problema. Se trata de unir con cuatro líneas rectas consecutivas los nueve puntos dispuestos según el siguiente diagrama:

Una vez que lo resuelvan, propónganle el problema a otra gente y estén atentos a ver cómo intentan resolverlo. En realidad lo que nos interesa es determinar por qué razón unir estos nueve puntos con sólo cuatro líneas rectas consecutivas puede convertirse en una dificultad.
Además (pero esto no es para resolver en el blog), para la clase próxima traigan la respuesta al siguiente problema. Se trata de unir con cuatro líneas rectas consecutivas los nueve puntos dispuestos según el siguiente diagrama:

Una vez que lo resuelvan, propónganle el problema a otra gente y estén atentos a ver cómo intentan resolverlo. En realidad lo que nos interesa es determinar por qué razón unir estos nueve puntos con sólo cuatro líneas rectas consecutivas puede convertirse en una dificultad.
lunes, octubre 01, 2007
Constructivismo: Lección número uno.
Psicosomatización (Del cuaderno de bitácora)
Cinco días con fiebre. Si no me conociera diría que se trata de una gripe, pero conociéndome apunto mis dardos sobre otras causas posibles. En medio, un simposio de farmacología...
"No se puede separar al bailarín de la danza", dice el Dr. Carlos Soria, que es uno de los expositores. Y yo me quedo pensando en la lucidez de la frase. Luego se dedica a atacar el dualismo cartesiano, señalando que una división entre el alma (ossia la mente) y el cuerpo es absolutamente falaz. De igual modo -dice- no se puede separar al individuo de su ambiente. En otras palabras, lo que Soria dice es que es necesario hacer colapsar el concepto de unidad. ¿Cuáles son los límites en el caso de la unidad mínima del ente humano? ¿Podemos hablar, verdaderamente, de un individuo (vale decir, de una entidad que no sea pasible de división, en la cual quepa reconocer cierta autonomía) y asimilar esto al concepto de persona o sujeto?
"¿Quién manda en una situación psicopatológica?", se pregunta luego. "¿Dónde se ubica el centro de control?" El cuestionamiento es adecuado, tratándose de un farmacólogo. La cuestión es si la medicación que se suministra al paciente debería operar sobre la mente o sobre el cuerpo. Pues bien, el verdadero problema no reside en el cuerpo, evidentemente, pues el malestar está determinado por la mente (hablamos de una somatización). Sin embargo, al mismo tiempo resulta que la mente funciona de manera adecuada, pues lo que en definitiva hace es responder a un estímulo contextual. Otra cuestión será ver si esta respuesta es la más acertada. Pero finalmente las causas suelen no estar tampoco en el ambiente, dado que la mente no responde a algo real, tanto como a una lectura de algo que acaso puede no estar allí.
Si asociamos la somatización al stress, hablamos de un desequilibrio de la mente/ánimo, que es en cierto modo positivo, dado que este estado es lo que promueve un intento de adaptación al entorno, que se traduce en la huída o en la lucha, a través de un intento de adaptación o de modificación del medio. Sin cierto nivel de stress, no habría capacidad de supervivencia. El problema, en todo caso, es que a menudo el stress se prolonga demasiado a través del tiempo o adopta niveles muy elevados. Entonces se produce un estado crítico.
Me llama la atención que Soria defina el stress como una modulación de las emociones, sin realizar una distinción precisa entre este concepto y el de un estado cerebral vinculado a la percepción de un ambiente que ofrece en forma cotidiana recompensas y/o castigos en respuesta a nuestras acciones. Sin embargo, no me extraña que hable del enamoramiento como una estado típico de desequilibrio.
"En el enamorado hay una respuesta positiva, del orden de lo placentero, generada con anticipación a la experiencia que se considera placentera en sí misma", explica el catedrático. Vale decir que el placer se realiza más en la expectativa que en la consumación. No es raro, entonces, que termine vinculando el enamoramiento a la experiencia del consumidor de alucinógenos.
Del mismo modo, la incertidumbre genera una mayor situación de stress que los factores negativos reales que dicha incertidumbre eventualmente encierra. Pero si la incertidumbre es algo incierto, desde el momento que apunta a algo que tanto puede suceder como no, la respuesta psicosomatizadora es real, concreta y visible. De este modo, lo virtual y lo real se confunde de manera permanente.
Somos sistemas condenados a una interacción cotidiana. Lo cual nos lleva a tener que adaptarnos al otro, ese que casi siempre maneja pautas de percepción del mundo diferentes de las nuestras. Pero hay errores que median en estos intentos de adaptación, y esto genera stress. Claro está, parte de estos errores pasa por creer, concientemente o no, que el otro comparte nuestros sistemas de valoración del mundo, nuestros códigos, nuestras perspectivas. Cuando la realidad es que todos operamos de una manera particular y diferente del resto de las personas en este sentido.
Somos seres en interacción, que construimos una realidad imaginaria, que se convierte en nuestra realidad física, al punto de poder generar en nosotros malestares reales. Lo cierto es que no somos individuos autónomos, sino parte de un complejo sistema de redes vinculares, en medio del cual nacemos, nos desarrollamos, nos enamoramos, vivimos, tememos, trabajamos, disfrutamos... En el medio de todo esto, una realidad imaginaria es lo más concreto y real que al parecer tenemos como para manejarnos.
"No se puede separar al bailarín de la danza", dice el Dr. Carlos Soria, que es uno de los expositores. Y yo me quedo pensando en la lucidez de la frase. Luego se dedica a atacar el dualismo cartesiano, señalando que una división entre el alma (ossia la mente) y el cuerpo es absolutamente falaz. De igual modo -dice- no se puede separar al individuo de su ambiente. En otras palabras, lo que Soria dice es que es necesario hacer colapsar el concepto de unidad. ¿Cuáles son los límites en el caso de la unidad mínima del ente humano? ¿Podemos hablar, verdaderamente, de un individuo (vale decir, de una entidad que no sea pasible de división, en la cual quepa reconocer cierta autonomía) y asimilar esto al concepto de persona o sujeto?
"¿Quién manda en una situación psicopatológica?", se pregunta luego. "¿Dónde se ubica el centro de control?" El cuestionamiento es adecuado, tratándose de un farmacólogo. La cuestión es si la medicación que se suministra al paciente debería operar sobre la mente o sobre el cuerpo. Pues bien, el verdadero problema no reside en el cuerpo, evidentemente, pues el malestar está determinado por la mente (hablamos de una somatización). Sin embargo, al mismo tiempo resulta que la mente funciona de manera adecuada, pues lo que en definitiva hace es responder a un estímulo contextual. Otra cuestión será ver si esta respuesta es la más acertada. Pero finalmente las causas suelen no estar tampoco en el ambiente, dado que la mente no responde a algo real, tanto como a una lectura de algo que acaso puede no estar allí.
Si asociamos la somatización al stress, hablamos de un desequilibrio de la mente/ánimo, que es en cierto modo positivo, dado que este estado es lo que promueve un intento de adaptación al entorno, que se traduce en la huída o en la lucha, a través de un intento de adaptación o de modificación del medio. Sin cierto nivel de stress, no habría capacidad de supervivencia. El problema, en todo caso, es que a menudo el stress se prolonga demasiado a través del tiempo o adopta niveles muy elevados. Entonces se produce un estado crítico.
Me llama la atención que Soria defina el stress como una modulación de las emociones, sin realizar una distinción precisa entre este concepto y el de un estado cerebral vinculado a la percepción de un ambiente que ofrece en forma cotidiana recompensas y/o castigos en respuesta a nuestras acciones. Sin embargo, no me extraña que hable del enamoramiento como una estado típico de desequilibrio.
"En el enamorado hay una respuesta positiva, del orden de lo placentero, generada con anticipación a la experiencia que se considera placentera en sí misma", explica el catedrático. Vale decir que el placer se realiza más en la expectativa que en la consumación. No es raro, entonces, que termine vinculando el enamoramiento a la experiencia del consumidor de alucinógenos.
Del mismo modo, la incertidumbre genera una mayor situación de stress que los factores negativos reales que dicha incertidumbre eventualmente encierra. Pero si la incertidumbre es algo incierto, desde el momento que apunta a algo que tanto puede suceder como no, la respuesta psicosomatizadora es real, concreta y visible. De este modo, lo virtual y lo real se confunde de manera permanente.
Somos sistemas condenados a una interacción cotidiana. Lo cual nos lleva a tener que adaptarnos al otro, ese que casi siempre maneja pautas de percepción del mundo diferentes de las nuestras. Pero hay errores que median en estos intentos de adaptación, y esto genera stress. Claro está, parte de estos errores pasa por creer, concientemente o no, que el otro comparte nuestros sistemas de valoración del mundo, nuestros códigos, nuestras perspectivas. Cuando la realidad es que todos operamos de una manera particular y diferente del resto de las personas en este sentido.
Somos seres en interacción, que construimos una realidad imaginaria, que se convierte en nuestra realidad física, al punto de poder generar en nosotros malestares reales. Lo cierto es que no somos individuos autónomos, sino parte de un complejo sistema de redes vinculares, en medio del cual nacemos, nos desarrollamos, nos enamoramos, vivimos, tememos, trabajamos, disfrutamos... En el medio de todo esto, una realidad imaginaria es lo más concreto y real que al parecer tenemos como para manejarnos.
jueves, septiembre 27, 2007
viernes, septiembre 21, 2007
Llamados telefónicos (es en serio)
http://orsai.es/2007/04/canelones.php
Este es un breve relato, que habla de la disolución y/o el reconocimiento del otro como alter ego a través de una comunicación mediática.
Le podría pasar a cualquiera.
Este es un breve relato, que habla de la disolución y/o el reconocimiento del otro como alter ego a través de una comunicación mediática.
Le podría pasar a cualquiera.
Contestadores telefónicos (es broma)
Mensaje en el contestador automático del Hospital Psiquiátrico
Gracias por llamar al Instituto de Salud Mental.
- Si usted es obsesivo-compulsivo, presione repetidamente el número 1.
- Si usted es co-dependiente, pídale a alguien que le presione el número 2.
- Si usted tiene trastorno de personalidad múltiple, presione 3, 4, 5 y 6.
- Si usted es paranoico, nosotros ya sabemos quién es usted, sabemos lo que hace y lo que quiere, de modo que espere en línea mientras rastreamos su llamada.
- Si usted sufre de alucinaciones, presione el 7 en ese teléfono gigante de colores que ud. (y sólo ud.) ve a su derecha.
- Si usted es esquizofrenico, escuche cuidadosamente y una pequeña voz interior le indicará qué número presionar.
- Si usted es depresivo, no importa que número marque: nada conseguirá sacarlo de su lamentable situación.
- Si usted sufre de amnesia, presione 8 y diga en voz alta su nombre, dirección, teléfonos, cédula, fecha de nacimiento, estado civil y el apellido de soltera de su madre.
- Si usted sufre de indecisión, deje su mensaje después de escuchar el tono... o antes del tono... o durante el tono... En todo caso, espere el tono.
- Si sufre pérdida de la memoria a corto plazo, presione 9.
- Si sufre pérdida de la memoria a corto plazo, presione 9.
- Si sufre pérdida de la memoria a corto plazo, presione 9.
- Si tiene la autoestima baja, por favor cuelgue. Todos nuestros operadores están atendiendo a personas mas importantes que usted.
Gracias por comunicarse con nosotros.
Gracias por llamar al Instituto de Salud Mental.
- Si usted es obsesivo-compulsivo, presione repetidamente el número 1.
- Si usted es co-dependiente, pídale a alguien que le presione el número 2.
- Si usted tiene trastorno de personalidad múltiple, presione 3, 4, 5 y 6.
- Si usted es paranoico, nosotros ya sabemos quién es usted, sabemos lo que hace y lo que quiere, de modo que espere en línea mientras rastreamos su llamada.
- Si usted sufre de alucinaciones, presione el 7 en ese teléfono gigante de colores que ud. (y sólo ud.) ve a su derecha.
- Si usted es esquizofrenico, escuche cuidadosamente y una pequeña voz interior le indicará qué número presionar.
- Si usted es depresivo, no importa que número marque: nada conseguirá sacarlo de su lamentable situación.
- Si usted sufre de amnesia, presione 8 y diga en voz alta su nombre, dirección, teléfonos, cédula, fecha de nacimiento, estado civil y el apellido de soltera de su madre.
- Si usted sufre de indecisión, deje su mensaje después de escuchar el tono... o antes del tono... o durante el tono... En todo caso, espere el tono.
- Si sufre pérdida de la memoria a corto plazo, presione 9.
- Si sufre pérdida de la memoria a corto plazo, presione 9.
- Si sufre pérdida de la memoria a corto plazo, presione 9.
- Si tiene la autoestima baja, por favor cuelgue. Todos nuestros operadores están atendiendo a personas mas importantes que usted.
Gracias por comunicarse con nosotros.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
