Daniel Lutzky tiene una interesante teoría: dice que las ideologías nos agradan o desagradan por una cuestión estética. Quisiera entonces introducir el tema del zen con un fragmento de Sueños, de Akira Kurosawa, una de las películas más bellas que he tenido ocasión de ver. Como para ilustrar un poco el tema de las filosofías orientales. El fragmento se titula El jardín de los duraznos y el problema es que lo encontré en una versión hablada en japonés y subtitulada en inglés. Lo incluyo igual, aunque no tenga subtítulos en castellano, para quien entienda algo de inglés (o de japonés), porque realmente es un pasaje hermoso y dice mucho de cómo se piensa en oriente. Y porque aunque no se comprenda el concepto de los escasos diálogos, la concepción estética también es reveladora del modo en que se piensa desde la filosofía de Oriente.
Espacio on-line de la materia Psicología y Comunicación, Cátedra Lutzky - Facultad de Ciencias Sociales - Universidad Nacional de Buenos Aires - Comisión a cargo de Germán A. Serain
viernes, agosto 20, 2010
jueves, agosto 19, 2010
Guía para el trabajo práctico
Ya está publicada la guía para realizar el trabajo práctico del cuatrimestre. Pueden consultarla en el blog oficial de la cátedra, a través del presente enlace.
Las consultas que surjan sobre el particular, pueden hacerlas aquí.
Las consultas que surjan sobre el particular, pueden hacerlas aquí.
sábado, agosto 14, 2010
Un grafiti. Sólo eso.
P.D.: Me envían por mail este enlace a varios grafitis más del mismo autor, que se hace llamar Blu. Por cierto, el grafiti del video está en la ciudad de Barcelona y en el enlace hay una foto panorámica en la cual se lo puede apreciar con todo detalle.
viernes, agosto 13, 2010
Entre la razón, los amores, las creencias y lo pólíticamente incorrecto
Muchas veces somos políticamente incorrectos, y es claro que en ocasiones lo somos a sabiendas y otras veces sin que querramos serlo. Por ejemplo: hablar del amor o de religión en el marco de una universidad pública podría parecer, al menos en una primera aproximación, algo desencajado respecto de su contexto. Y sin embargo, el hombre, tantas veces definido como un ser caracterizado por su racionalidad, también tiene una faceta sensible que le es propia, capaz de incurrir en esa extraña dimensión que es lo amoroso, y también podría ser definido como la única especie biológica capaz de detentar creencias. De allí en más, la pregunta por quién o qué es la persona, el individuo, el sujeto, el ser humano, ese protagonista fundamental de la comunicación, eso es algo que queda abierto. Tal como dijimos en el práctico, según cómo definamos a este protagonista de la comunicación, modificaremos asimismo la definición de cómo ese protagonista lleva adelante sus interrelaciones comunicacionales.Ya hablaremos más extensamente del amor. Por ahora quiero comenzar hablando de la religión, y para eso, además de Descartes, que bastantes cosas dice respecto de Dios, quiero recuperar algunos textos que ya han sido citados en algún otro momento en este mismo blog. Por ejemplo esta oración, que fue pronunciada en la madrugada de un 6 de agosto de 1945 por un pastor luterano llamado William B. Downey, según consigna Tomás Eloy Martínez en su libro "Lugar común: la muerte". El tal Downey era capellán del ejército de los EE.UU., y su oración decía:
"Oh, Padre Todopoderoso que escuchas las súplicas de los que te aman: te rogamos que ayudes a quienes desafiarán las alturas de tus cielos y llevarán el combate a tierras enemigas. Guárdalos y protégelos mientras cumplen el vuelo que se les ha ordenado. Armalos con tu poder para que puedan poner rápido fin a la guerra y para que conozcamos nuevamente la paz. Hazlos volver sanos y salvos. Esperaremos el porvenir confiando en Tí y colocándonos bajo tu protección ahora y siempre. Amén."
Horas más tarde, la tripulación del avión bendecido, el Enola Gay, dejaba caer sobre la ciudad de Hiroshima la primera bomba atómica utilizada en una guerra. Al menos 75.000 personas murieron de inmediato. Más de 163.000 seres humanos más quedaron seriamente heridos. Los bosques de Onagacho y Futabano-sato, ubicados a tres kilómetros del epicentro, se perdieron por completo. Unos 63.000 edificios, incluidas viviendas, hospitales y escuelas, fueron arrasados, ya sea por el fuego o por el vendaval atómico. ¿Es que ninguna de entre las miles de víctimas de Hiroshima amaba a Dios, que por ese motivo se olvidó de proteger a toda esa gente? ¿O acaso sucedió que a ninguno de ellos se le ocurrió suplicar por sus vidas y las de los suyos esa mañana o durante la noche anterior?
Como sea, les dejo también otros dos textos, para que vayan leyendo. Por una parte, un escrito de un anarquista francés llamado Sébastien Faure, titulado "Doce pruebas de la inexistencia de Dios", que pueden comprar o bien leer en línea a través de este enlace, pues es muy interesante su cotejo con el material de Descartes. Por el otro, un breve ensayo de Mario Benedetti, sobre casi el mismo particular.
La pregunta que surge, a la luz de todos estos textos, y a la que pido que respondan con lo que se les venga a la cabeza, es qué sucedería si Dios, para el caso de existir, fuese en realidad algo diferente de lo que nosotros pensamos que es.
Aguardamos sus respuestas.
Y por cierto, bienvenidos a este espacio.
martes, julio 20, 2010
sábado, julio 17, 2010
¿Es cierto que la gente se entiende cuando habla?
El diario Clarín de hoy publica una entrevista a Pedro Luis Barcia, presidente de la Academia Argentina de Letras. Allí habla, entre otras cosas, de las groserías verbales, y sostiene que no le preocupan, excepto cuando se hacen demasiado frecuentes. En tales casos reconoce que lo censuraría, pero no tanto en defensa de las buenas costumbres como de la propia puteada: "Porque la puteada es un bien de la lengua que se debe preservar para momentos contundentes. Y no hay que pervertirla ni banalizarla, como se hizo con la palabra boludo, que inicialmente tuvo un valor descalificativo y hoy no tiene nada." Luego reconoce que, en cambio, la palabra pelotudo ha mantenido un peso específico natural. Seguramente por la particular sonoridad de la letra p, hubiese señalado el Negro Fontanarrosa...
Pero lo que hoy más quiero rescatar de esta entrevista aparece recién en el último párrafo. El periodista pregunta: ¿Es cierto que la gente se entiende cuando habla? Y Pedro Luis Barcia responde:
"La gente se entiende menos de lo que cree porque maneja palabras grandes. La palabra grande, al serlo, tiene mucha cavidad y todo el mundo pone algo distinto adentro. Como en la palabra amor, usada para acostarse con alguien. La intención con que la mujer la recibe es sentimental, y el hombre le pone carga erótica. Ahí se produce el malentendido. Por eso es difícil llegar a acuerdos finales."
Pero lo que hoy más quiero rescatar de esta entrevista aparece recién en el último párrafo. El periodista pregunta: ¿Es cierto que la gente se entiende cuando habla? Y Pedro Luis Barcia responde:
"La gente se entiende menos de lo que cree porque maneja palabras grandes. La palabra grande, al serlo, tiene mucha cavidad y todo el mundo pone algo distinto adentro. Como en la palabra amor, usada para acostarse con alguien. La intención con que la mujer la recibe es sentimental, y el hombre le pone carga erótica. Ahí se produce el malentendido. Por eso es difícil llegar a acuerdos finales."
sábado, julio 10, 2010
Obsequio de Stella

“Nadie cobra conciencia separadamente de los demás. La conciencia se constituye así como conciencia del mundo. Si cada conciencia tuviera su propio mundo, ellas se ubicarían en sitios diferentes y separados, cual nómadas incomunicables. Su lugar de encuentro necesario es el mundo, que si no fuera originariamente común, no permitiría la comunicación. Cada uno tendrá sus propios caminos de entrada en ese mundo común, pero la convergencia de las intenciones que significan es condición de posibilidad de las divergencias de los que en ese mundo se comunican. De no ser así, nuestros caminos serían paralelos e intraspasables.”
Lo dice Ermani María Fiori, en el Prólogo de "La pedagogia del oprimido" de Paulo Freire.
Me lo envía Stella H., sólo porque le gustó, según me explica. Sería motivo suficiente. Pero en realidad yo creo el verdadero motivo es que, precisamente, nadie cobra conciencia separadamente de los demás. Y por eso mismo lo pongo yo acá, más a la vista de todos los que por aquí pasen.
Lo dice Ermani María Fiori, en el Prólogo de "La pedagogia del oprimido" de Paulo Freire.
Me lo envía Stella H., sólo porque le gustó, según me explica. Sería motivo suficiente. Pero en realidad yo creo el verdadero motivo es que, precisamente, nadie cobra conciencia separadamente de los demás. Y por eso mismo lo pongo yo acá, más a la vista de todos los que por aquí pasen.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)