martes, septiembre 30, 2008

leticia dijo...

Hola a todos!
Este es un pedido solidario que aprovecho para difundir por este medio que Germán nos regaló. Tengo un amigo del trabajo que está ayudando a una escuelita de Misiones que está en condiciones DECADENTES. Para esto organizó una fiesta en San Telmo el sábado. Entiendo que todos tenemos nuestros tiempos y obligaciones y no todos podemos ir. Por eso les pido, la entrada sale $15. Si no pueden colaborar con los $15, aunque sea con $5 o $10 si pueden. Sé que no es el mejor medio pero me resultó una buena forma de difundirlo. Acá les mando el link para que vean la escuelita. Mil gracias a todos!

jueves, septiembre 18, 2008

Todo tiene que ver con todo.

A vos, ¿qué cosas te gustan? ¿Kusturica? ¿Serrat? ¿Sabina? ¿Manu Chao? ¿Charly García? ¿Hendrix? ¿Bruno Gelber? ¿Nirvana? ¿El rap? ¿El trash? ¿El tango? ¿Yupanqui? ¿Pink Floyd? ¿Madonna? ¿Hanna Montana? ¿Cacho Castaña? ¿La cumbia? ¿El regetón? ¿Tomás mate, gaseosas, agua o vino? ¿Te caben las películas de Hollywood o el cine de Wenders? ¿Y Fellini?....

La lista podría ser interminable.
Pero más importante que saber qué cosas te gustan es esto otro: ¿Por qué te gustan las cosas que te gustan? ¿Se trata de mi propio gusto o también de El gusto de los otros?

Y vean también, en los textos de Milan Kundera propuestos como bibliografía complementaria, el pasaje en el cual se plantea el problema de los regalos: ¿regalo lo que me gusta a mí o lo que le gusta al otro, aunque a mí me desagrade profundamente?

domingo, septiembre 14, 2008

El otro, esa construcción imaginaria...

A veces nos enamoramos. Otras veces no. Pero siempre que detenemos nuestra mirada sobre una persona, inevitablemente terminamos por armar en nuestra mente (y a veces también en nuestros corazones, esos son los supuestos más temibles) un diseño, una imagen, una proyección imaginaria relativa a ese otro. Y por supuesto, nosotros mismos nos relacionamos con ese otro no en función a lo que él sea realmente, sino a lo que nosotros -cierto o falso- concebimos respecto de él.

Así es como tienen lugar los grandes desengaños, pero también las más grandes historias de amor. Los padres proyectan en sus hijos lo que ellos mismos no pudieron ser, los hijos ven en sus padres lo que ellos quieren, para así justificar mejor su propio tiempo pasado, presente y futuro, los amantes... ah, los amantes.

Toco tu boca, con un dedo todo el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Te cuento que si querés escucharlo de boca del propio Julio Cortázar, podés hacerlo desde aquí.

Pero esto sucede siempre. El docente y su discípulo, el vecino con su vecino, el panadero y aquel que va a comprar un cuarto kilo de milonguitas, etcétera, etcétera, etcétera. El que toma la facultad y el que quiere que la facultad no esté tomada. El conquistador y el conquistado. Siempre es igual. Todos somos para el otro nada más que una representación imaginaria. Para bien o para mal.

Nada más... pero también nada menos. El magma de la significación de Castoriadis aplicado directamente a la relación con el otro, con las apariencias del otro, puesto bajo la perspectiva de mi mirada. Lástima que el otro haga lo mismo conmigo. Sólo tengo dos maneras de defenderme: la seducción o la coacción. También está la negación, la indiferencia. Es eso que decíamos en otro momento, la ausencia del grito le quita al acto de matar todo remordimiento, se puede vaciar el sentido de lo que es el otro, negándolo.

Con la llegada de Internet, todas estas cuestiones parecen revelarse de una manera más clara. Es más fácil disfrazarse. Es más fácil ser engañado. Es más fácil no tener que hacerse cargo del otro, que puede anularse mediante una simple operación de hacer click sobre un determinado botón. También es más fácil confundirse. Por ejemplo...

Los gemelos Andreizek eran dos polacos gordos, de cuarenta y cuatro años, que estaban peleados desde hacía una década. Uno de los hermanos vivía en Varsov, el otro en Wroclaw. Los dos solteros, los dos solitarios y obesos. El destino quiso que se encontraran en el chat de Terra Polska con identidades falsas. Uno de los gordos se hacía pasar por una jovencita virgen. El otro fingía ser una lesbiana morena y tímida. Con el tiempo y la charla nocturna, ambos se enamoraron del personaje del otro, creyéndolo real. Se enviaban mensajes de móvil, se pajeaban pensando en las muchachas, se mandaban regalitos. Un día decidieron verse en un hotel. Cada uno tenía planeado decirle a su pareja la verdad. Cada uno tenía la esperanza de que la otra lo aceptase. Y lo más sorprendente: ambos habían decidido invitar al hermano a la boda, si la historia de amor funcionaba.

Pero esto que cuenta Hernán Casciari sucedía ya antes de Internet. Sólo que el rostro, la mirada del otro, nos revelaban. ¿Habrá alguna diferencia entre el contacto mediático y el contacto directo entre las personas? De esto, entre otras cosas, quiero que hablemos en nuestro próximo encuentro. Por hoy, apago la computadora.

sábado, septiembre 13, 2008

Dicen ustedes...

Manuela Moras cursó hace ya un año conmigo, pero es de esas personas que se quedan, o por lo menos regresan cada tanto. (Por suerte no es la única. Es reconfortante cuando termina un cuatrimestre y los vínculos permanecen.)

Como sea. Que me envía este documental, sobre los indios tobas, en el entendimiento de que dice cosas que mucho tienen que ver con la materia. Son 25 minutos, y vale la pena verlo. ¿Quiénes somos?...

jueves, septiembre 11, 2008

11 de septiembre, Día del Maestro... Me acordé de un texto que escribí hace un par de años atrás. Lo traigo a colación no porque tenga que ver con cosas de la materia (todo tiene que ver), sino como un homenaje a mis buenos maestros.

miércoles, septiembre 10, 2008

Consignas diversas, primera parte

En la clase que viene seguiremos viendo el tema del zen y las cuatro nobles verdades, el tema del rostro en Levinas, y también veremos el texto de Michel Henry sobre Marx y el marxismo, que les pido que lean atentamente, sobre todo en lo relativo al concepto de praxis.

A propósito: la entrada con la publicidad relativa al hedonismo, que les comentaba hoy en el práctico, puede verse a través de este link, para que no tengan que andar buscándola. Pueden hacer los comentarios que quieran allí mismo, para organizar mejor la cosa.

Y tenemos tres consignas tres.

La primera es para la clase que viene. La idea es que vayan al práctico con un disfraz. O bueno, por lo menos algo con lo cual puedan "disfrazarse" en el momento. Puede ser un simple accesorio, que les permita "personificarse" durante un rato. Pero no vale cualquier "disfraz", sino que tiene que ser algo que ustedes sientan que los identifica de algún modo.

Consigna Nº 2: En los comentarios a esta entrada, cuenten una anécdota, algún hecho, algún acontecimiento que les haya provocado una enorme terrible vergüenza. Si no quieren identificarse con el nombre todo bien, usen un nick... Pero sepan que a todos nos han pasado cosas y tenemos nuestro pasado (y nuestro presente, also).

Consigna Nº 3: En la entrada de abajo, para organizar un poco mejor la cosa. (Estoy repetitivo hoy, estoy...)

Consignas diversas, segunda parte

Consigna Nº 3: Hoy hicimos un ejercicio. Un ejercicio simple, si se quiere. Nos juntamos de a pares, y cada uno tuvo que armar una especie de perfil de su compañero, a quien no conocía. Pero siempre hay índices, elementos que sugieren cosas, pequeños detalles reveladores. Allí fuimos.

Luego, cada uno se llevó su retrato, ese perfil diseñado por su compañero...

Comenten cuál fue el resultado. ¿Qué les pasó con ese perfil que es de ustedes (eso que leen es lo que alguien más vio en ustedes, señores, sépanlo) pero que al mismo tiempo les resulta evidentemente ajeno, puesto que nace en la imaginación de un otro? Suerte con eso. Y comenten qué ha sido lo que los otros vieron, que en definitiva todos somos vouyeurs y nos encantan los detalles escabrosos.