viernes, junio 30, 2006

Contratapas... (Libro de quejas)

Hay distintas maneras de acercarse a un libro. Hay quienes lo hojean de adelante hacia atrás o de atrás hacia delante, están quienes se fijan si conocen al autor, o la editoriao, y hay quienes se fijan si tiene ilustraciones. También están quienes recurren a los para-textos, esto es las solapas o la contratapa, que generalmente no han sido escritas por el autor del libro en cuestión. Excepto por el hecho de que quien escribe los textos de contratapa de un libro es un empleado de la propia editorial, podría decirse que se trata de un género cercano a la reseña crítica.

En este caso la editorial los libera de responsabilidades. La invitación (ya claramente fuera del contexto de una consigna, puesto que la cursada que aquí nos reunió ha concluido), es que escriban una contratapa para el contenido de esta materia y/o comisión. Para que los alumnos que se inscriban en el próximo cuatrimestre estén prevenidos y sepan a qué atenerse. O para que el/los docente/s tengan asimismo una mirada más objetiva (esto es: desde fuera de sí mismos) de sus aciertos y errores, en vistas a un eventual mejoramiento, un mantenimiento de sus ideales o un merecido retiro.

Este blog sigue en principio su curso, como medio de contacto y reflexión.

lunes, junio 26, 2006

Paradojas y recomendaciones

El otro día comentábamos con algunas personas de la comisión lo paradójico que resulta el hecho de que la carrera de Ciencias de la Comunicación no ofrezca, desde la iniciativa de sus propios integrantes, una mayor oferta de publicaciones o de otro tipo de canales de expresión. La autogestión que se pone de manifiesto a la hora de organizar una marcha con objetivos políticos, a veces bien enfocados, otras tantas fuera de foco, no presenta un parangón en este otro aspecto. No solemos pasar del panfleto. Y por añadidura de un panfleto de escasas pretensiones. Desde un lugar de extrema modestia, este blog pretende venir a abrir una mínima fisura en dicha paradoja. Sinceramente desconozco en qué medida logrará cumplir su objetivo. Pero hay quienes han decidido tomar el toro por las astas, desafíos económicos incluidos, y se han abocado a crear a partir de su propia iniciativa lugares de expresión de mayor peso.

Durante este cuatrimestre compartimos la materia con el editor de uno de estos medios, la revista Esperando a Godot . Por lo dicho más arriba, y por la calidad de esta publicación, me pareció importante destacar la existencia de este proyecto e invitarlos a que al menos lo conozcan. Encontrarán el link que lleva al sitio de la revista en el panel ubicado a la derecha de estas líneas, justo debajo del vínculo que lleva a la página de Amadeus 103.7, radio y revista dedicadas a la música clásica, por las cuales tengo una especial afinidad.

Iré añadiendo links a otros sitios de interés semejante, seguramente, a medida que vayan apareciendo.

sábado, junio 24, 2006

Antepenúltimo post...

Qué desastre que me han hecho. El gato no está y los ratones se divierten. En fin. Nada voy a borrar, pero sí voy a poner un poco en orden las cosas, para los que busquen sus notas lo hagan con mayor comodidad. Y quienes quieran seguir jugando, también pueden hacerlo (en el post de abajo, claro).

Lo cierto es que me he divertido mucho leyendo sus comentarios, incluido en esto los lances realizados a la buena de Daniela. Está muy bien. Después de todo, no han sido pocos los hombres que en el curso de la historia pensaron (hubo mujeres que adhirieron a la idea) que una chica bonita, si además era inteligente, sólo podía ser parte de una mitología imaginaria. Otros aceptaron en cambio la posibilidad de su existencia... y declararon a estas damas peligrosas. De modo que hágase justicia.

Post Scriptums personalizados:

D.B.1 y D.B.2: pueden seguir todo lo que se les venga en gana con sus mensajes.

Sherlock Holmes: Te juro que yo no fui. Estuve todo el viernes tapado de trabajo, y hoy sábado cocinando para mi hija.

Y Andrés: Ni penúltimo ni antepenúltimo, en realidad. Sólo presumo que lo serán para más de uno, una vez que termine la cursada. Yo sigo para adelante, como lo prometí.


Ahora los dejo, porque tengo que corregir más parciales.

viernes, junio 23, 2006

Penúltimo post...

(aka) Este es el lugar en donde iré publicando las notas del segundo parcial y las de la cursada.

miércoles, junio 21, 2006

Y además...

... lo prometido. A sugerencia de varios alumnos, dejo habilitado este post como un lugar para que cada quien y cada cual decida si desea compartir los fragmentos poéticos (u otros, que la libertad es libre) que hayan incluido en el último parcial. Del para qué se pidieron estos fragmentos hablaremos en clase, que todo tiene su sentido, tengan paciencia. Y hablando de paciencia, el jueves, en un nuevo post, comenzaré a colgar las notas de los parciales que vaya corrigiendo. Por el momento, la palabra la tienen ustedes.

Sir Paul McCartney cumplió 64.

Hay fechas que sirven como hitos, como mojones en el camino, que marcan un antes y un después en el devenir de las cronologías, ya sean las históricas o las personales (que también son historias, a no dudar). Hay un antes y un después de la primera novia, del día en que decidimos casarnos, del día en que nace nuestro primer hijo. Del mismo modo (o de un modo similar, por lo menos, aunque por diferentes motivos) que hay un antes y un después de un once de septiembre, de un dos de abril o de un veinticuatro de marzo. En el caso de las historias particulares, estos mojones son puestos de una manera arbitraria: cada quien sabe si tal circunstancia marca un hito y si tal otra no. Pero en algunos casos hay mojones que sin estar destinados a entrar en los libros de la Historia, esa que se escribe con mayúsculas, marcan un hito en la vida de más de una persona. La lectura de uno de los parciales me hizo notar que hay un antes y un después del día en que asesinaron a John Lennon. Y fijate que justo leo ese parcial el día en que otro de Los Beatles, y me refiero a Paul McCartney, cumplía 64 años. Existen, entonces, las casualidades. No hubiese sido lo mismo un cumpleaños de Ringo Starr. Ni tampoco el cumpleaños 63, ni el 65, de Sir Paul. Me acuerdo del día en que mi mamá me contó que habían matado a Lennon. Yo no sabía de quién me estaba hablando. No conocía el nombre, en realidad, pero ya escuchaba en mi tocadiscos Winco un LP puntualmente tomado por un buen amigo de la olvidada discoteca de su madre. Se trataba de La Banda de los Corazones Solitarios del Sargento Pepper. Y allí estaba incluida una cancioncilla tan poco beatle, tal alejada de Love me do o de Twist and Shouts, como When I’m sixty four.

Todavía los vemos en aquellos viejos registros realizados para el cine o la televisión, eternamente jóvenes, joviales, despreocupados. A nadie se le pasaba entonces por la cabeza que a Lennon un loco fuese a matarlo de un tiro. Ni tampoco que llegaría finalmente el día en que Sir Paul alcanzaría la poética edad vaticinada. Entre tanto creció la distancia que media entre el Sir Paul real, de carne y hueso, tan mortal como su compañero de dupla compositiva, y ese otro joven y jovial para siempre, que sigue disfrutando de su eterna juventud junto a sus tres compañeros desde un vinilo, desde el celuloide, desde un CD que nadie imaginaba que alguna vez existiría mientras corrían los años sesenta y setenta. También crece la distancia entre aquel chico que escuchaba aquellas canciones en su Winco y este otro, que tipea estas líneas en un blog, que ya no sirve sólo para volcar consignas de trabajo para sus alumnos de la facultad, sino que ha mutado hacia otra cosa, y quién sabe en qué podrá desembocar. McCartney cumplió 64. Esos mismos a los cuales les venía cantando desde 1967, cuando yo no había cumplido todavía mi primer año de vida. A partir de ahora habrá un antes y un después del día en que Sir Paul, al cantar When I’m sixty four, ya no hable de un futuro más o menos cercano. La voz grabada seguirá cantando desde su eterna juventud, pero el verdadero Sir Paul ya habrá cruzado la frontera, en aquel entonces imaginaria, hoy real y tangible.

Mientras tanto, el espejo nos devuelve, a Sir Paul, a mí, a vos que estás leyendo todo esto, una imagen ligeramente diferente de la que nos ofrecía ayer mismo. El cambio es tan imperceptible que a veces tal vez nos cueste darnos cuenta. Por eso es que de vez en cuando plantamos algunos mojones en el camino, que nos sirvan para recordar que todo el tiempo todo cambia. Y también nosotros.

Example

domingo, junio 18, 2006

Nos cuenta Bertold Brecht: El Señor K. contemplaba un cuadro que asignaba a algunos objetos una forma extraña. Decía: "A algunos artistas, cuando contemplan el mundo, les pasa lo mismo que a los filósofos. Al preocuparse por la forma, se pierde el contenido. Una vez trabajé con un jardinero. Me dio unas tijeras de jardinería y me hizo recortar un árbol de laurel. El árbol se encontraba en una maceta y fue alquilado para festividades. Para ellas tenía que tener la forma de una bola. Inmediatamente comencé a recortar las ramas salvajes, pero aunque me esforzaba para conseguir una forma de bola, no lo conseguí. A veces había cortado demasiado por un lado, a veces por el otro lado. Cuando había conseguido finalmente la forma esférica, era muy pequeña. El jardinero me decía decepcionado: -Bueno, esta es la bola, pero... ¿dónde está el laurel?"

La forma vs. el contenido. Me parece (estoy aún presuponiendo) que deberé volver una y otra vez sobre este tema. Por un lado la evidencia de que la forma es comunicativa. Mal comunicador será quien no lo tenga presente. No es lo mismo decir algo con buenas maneras que con malas. Con un discurso aburrido que con uno ameno. Siempre lo mismo que distinto. Los colores de un parcial, que no son sino los colores de una comunicación. El medio, ya se sabe, es (parte constitutiva de) el mensaje; pero además impone una forma determinada. Y la posibilidad de sus variaciones. La forma comunica, me dice, se dice. No es lo mismo la primera persona del singular que la del plural, no es lo mismo hablar en tercera persona, no es lo mismo interpelar que mantenerse oculto. Todo significa.

Del otro lado el peligro: que la forma termine fagocitando el contenido. Que se proponga con tal importancia que al fin y al cabo sólo quede eso: una forma vacía.

Comienzo a corregir, entonces, con estas reflexiones. Todavía no he visto nada, y nada publicaré aquí hasta el jueves, que gente hay que todavía no ha entregado su trabajo y no sería justo que. Pero igual cuelgo este comentario, porque no sólo de fútbol vive el hombre. (...) ¿Por dónde comenzar? ¿Por la cajita misteriosa, que todavía no abrimos? ¿Por the message in the bottle? ¿El parcial más pesado y frágil de entre todos los recibidos? ¿El portaCDs con forma de pelota? He aquí parte del secreto: nada me dicen todavía estas formas respecto de los contenidos que encierran. Pero ya destacan. Y eso también es comunicar. Veremos si han sido capaces de superar el peligro señalado más arriba. Es fácil perder el rumbo y los objetivos. Lo digo por propia experiencia, por supuesto. Comencemos... ¿por dónde? Tal vez por el parcial del alumno que me alcanzó yéndome ya de la facultad, agitado por haber corrido, parcial en forma de mensaje de posta, con cinta y todo. ¿El motivo?... Tanto como para poder decir que cierto es aquello de que los últimos a veces son los primeros. Luego me guiaré por los colores.

Mientras tanto sigan participando. Por alguna razón, el post anterior logró convertir este espacio en un verdadero blog. Pero todos los post anteriores siguen abiertos.