"Me persigno por si acaso
no vaya que Dios exista
y me lleve pa’l infierno
con todas mis ovejitas.”
Me acordé de repente de esta copla. Y por alguna razón la quise dejar anotada acá, al menos para tenerla a mano si me la llego a olvidar otro día. Qué gran sabiduría, dentro de su simpleza, la de esta Doña Ubenza, de la que nos habla Chacho Echenique.
Y de repente vuelvo a pensar en que la humanidad se divide entre quienes piensan que Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza, y aquellos otros que aseguran que en realidad fue el hombre quien hizo a los dioses a su propia medida. Cualquiera de los dos sea el caso, bastará con mirar a uno de este par, el hombre o el dios, para saber también un poco mejor cómo es el otro.
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Anoche escribí esto en mi otro blog. Pero ya que estamos con el tema de lo divino en nuestras clases, lo replico en este espacio, y les propongo la siguiente consigna de trabajo: que reflexionen muy brevemente en torno a la relación que existe entre el hombre y la idea de la deidad.