La fotografía que ilustra este posteo tiene su historia: Estos dos menores fueron detenidos por la Policía de Nador, en el noroeste de Marruecos, por haber publicado en Facebook esta foto en la cual aparecen besándose. Además de la pareja, también fue detenido el amigo que los fotografió. Todos ellos fueron acusados por el procurador del rey de Nador de cometer un "atentado contra la moral pública". Los dos varones fueron remitidos a un centro de detención de menores local y la joven fe conducida a Fez, a un centro de reclusión femenina. El caso, popularizado como
"El beso de Marruecos", se originó en una denuncia realizada por la Asociación Nacional Marroquí de Derechos (?), que tras haber hallado la foto en cuestión en una página de Facebook realizó una denuncia criminal advirtiendo que además piensan denunciar a los padres de los menores involucrados por "abandono de los hijos". Fueron pocas las voces que se alzaron en protesta a esta medida. Una de ellas fue la de Chakib Jiyari, presidente de una Asociación de Derechos Humanos, que destacó que en Marruecos es considerado delito besar a una chica en público, pero que no lo es en cambio golpearla.
La otra noticia da cuenta de una práctica que no es nueva, pero que tiene un flamante nombre. Se trata del llamado
egosurfing, que consiste en googlear
el propio nombre para verificar el grado de presencia que se tiene en Internet y en las redes sociales. En estos tiempos en que la reputación online juega un rol importante, tanto en Marruecos, donde te puede costar la libertad, como entre nosotros, donde el costo puede ser el de conseguir una cita o perder un posible trabajo. Se trata del narcisismo propio de la era de internet, y según un estudio el 56% de los usuarios estadounidenses se buscó en Google en el último año. Respecto del año 2001 -cuando salió la primera investigación de este tipo- el número de "egosurfers" se incrementó en un 22 por ciento. Los usuarios de entre 18 y 29 años son los que más se buscan, con el 64%; seguidos de aquellos de entre 30 y 49 años, con un 58%, señala el estudio. La investigación también muestra que el 24% de los entrevistados no usa exclusivamente los motores de búsqueda para rastrear sus biografías, sino también las redes sociales, foros y otras páginas. Un aspecto interesante del estudio tiene que ver con la condición socioeconómica de los "egosurfers": al parecer la atención por la propia reputación online es directamente proporcional al nivel socioeconómico.