viernes, agosto 27, 2010

En esta entrada...


...pueden dejar sus comentarios sobre el ejercicio realizado al final de la última clase.

37 comentarios:

Anónimo dijo...

Que mal que la pase... fueron dos minutos de incomodidad, vergüenza y risas nerviosas. Boye de mirada, en mirada, y pase también por mirar el piso. Cuan lento pasa el tiempo cuando uno hace estos ejercicios, que lo ponen nervioso.

Me acorde de la publicidad mírame, mírame de coca cola, creo que soy uno de esos casos.

Muy válida la experiencia para ponernos a pensar dos minutos en la mirada del otro, y todo lo que nos genera, si nos define, nos importa, no nos importa, nos da vergüenza…muchas cosas que sentimos en la mirada del otro.

Buen fin de semana!

Emilia*

Facu Pereira dijo...

Cuando empezó el ejercicio me sentí cómodo, pero intrigado. Mientras estuvo la luz apagada y nombrabas las partes del cuerpo, sentía cada parte mas acentuadamente a la par de que las decías. Me hacía mucho "ruido" cuando dejabas de hablar por unos segundos y luego volvías a hablar mas suave o fuerte.
Cuando se prendió la luz de vuelta, por mas que mantenía los ojos cerrados, molestó y mucho.

Al abrir los ojos e intentar buscar una mirada, costó. Todos estabamos buscando desesperadamente y teníamos muchas opciones, pero nos costaba fijar la vista en una sola mirada que nos estuviera mirando también, sentí que estaba pensando demasiado en buscar una mirada.
Me dejé llevar y miré derecho sin pensar tanto en buscar una y ahi fue cuando la encontré. Era una mirada fuerte; costaba mucho sostener la mirada, pero cuando pudimos sostenerla de manera estable, parecía no haber no haber nada mas alrededor que esa mirada, me sentí como liberado de la presión de mantenerla y sentíq ue se daba de manera natural.
Esto fue cortado por tu voz para decir que solamente faltaba un minuto más, lo cual trajo de vuelta los nervios, los desvíos de miradas y el peso de pensar en qué hacer para sostener la mirada durante ese tiempo.
Ese tiempo pasó mas rápido de lo que pensé que iba a pasar, y definitivamente me fui muy relajado a casa.

Facu P.

Anónimo dijo...

Uf! Que bueno leer estos comentarios y no sentirme tan solo. Terminado el ejercicio noté que algunos compañeros se pusieron a hablar, y flasheé que a partir del ejercicio habían armado sus grupos para el trabajo que tenemos que hacer. Imaginé que lo habían logrado a partir de que habían podido conectar sus miradas, cosa que no pude lograr salvo en un primer instante. Ni bien abrimos los ojos, pude encontrar una mirada pero ninguno de los dos nos sentíamos cómodos. Es como si la mirada con un otro incomodara, así que lamentablemente nos perdimos. Sentí y pensé en eso que hablamos acerca del lenguaje, en como este al intermediar a partir de la razón nos terminara distanciando. Y que loco porque yo pensé que era algo que nos acercaba, no? Digo por algo estudiamos comunicación. Y acá que la palabra era silencio, tampoco pude comunicarme mucho. En fin, me fui por las ramas, pero en conclusión la actividad me gustó. Uno no tiene mucho tiempo de preocuparse por uno en estos días. Por dos motivos, primero por una prueba empírica que es la falta de tiempo y otra porque por estos días, momentos, meses prefiero pensarme como un sujeto colectivo y así me relaciono, por ejemplo con la militancia. Me cuesta interactuar desde un lugar de sujeto "individual", si se lo puede llamar así.

Volviendo a la actividad, no logré volver a concentrarme en otra mirada. Algo que por momentos me llevó a pensar en dos razones. O bien la actividad no me sale. O bien estaba tan concentrado que me identifiqué mucho con el exterior y por ende me "mimetice" con un mambú, razón por la cual ningún occidental me miraría. Sin más por agregar...

Federico Piva
P.D: Estoy en busca de mis dos compañeros/as para realizar el trabajo. Avisen!

Anónimo dijo...

Mmmmm.¿Qué cosa ..no?Que un ejercicio tan simple nos ponga tan incomodos.
Ni bien abrí los ojos no pude encontrarme con otros ojos ajenos, así que estaba complicada.Como nadie me veía opte por concentrarme en una persona, mirarla fijamente y crear alguna atracción para que esa persona me mirara, y lo LOGRE! Me miró, sin embargo, me puse nerviosa y no pude continuar. Cerre los ojos durante un instante y me concentré, esta vez una chica me miraba.Nos concentrabamos, estabamos relajadas, opte por escuchar mi respiración o al menos tratar de hacerlo..por un tiempo cortito lo logré, pero todo me distraía..sí ella pestañaba, sí movía un pie, algún gesto de su cara...mmmm, ¿cómo pudo habernos costado tanto mantener nuerstras miradas? ¿Alguna pareja lo logró?

Lore dijo...

No sentí nada.
Christofer Reeve.


L.L (Loreba Lamberti)

Unknown dijo...

El ejercicio nada nuevo para mi porque hago expresión corporal y ejercicios de relajación para el canto pero en la facultad... que el profesor nos invite a relajarnos, a sacarnos las zapatillas (confieso no me las saqué porque me daba frio en los pies) fue raro pero a la vez estuvo bueno, hace bien cortar con la rutina y relajarse un poco mucho más en la facultad!
Encontré varias miradas pero me concentré en una o mejor dicho intenté concentrarme en una, primero eran risas y desviabamos la mirada despues nos fuimos "comunicando" un poco mejor... Es dificil sostener una mirada tanto tiempo con alguien desconocido...

Mechi dijo...

Vi tristeza, sentí vergüenza. Vi vergüenza, sentí incomodidad. Vi pudor, sentí pudor. Y luego, cuando logré sostener la mirada, sentí una fuerza, muy poderosa, entre las miradas.
Algo que parece tan sencillo y nos cuesta tanto: MIRARNOS. Vivimos una vida tan acelerada que dejamos de lado algo que es tan valioso como la mirada y el encuetro con el otro. Si pueideramos detenernos un poco, y MIRAR, sería todo un poco más sencillo. Veo al otro y me conozco más yo. Creo que así funciona un poco la cosa ¿no?
Si a varios nos pasó lo mismo, sentirnos incomodos ante esa mirada, es un alerta y debemos prestarle atención; nos pasa todo adelante de nuesro ojos y no nos pasa nada. Debe ser que mirarnos ya no forma parte de nuestra cotideaneidad, y no sabemos lo que se siente ser mirado o mirar, y por esto nos resulta extraño. Si pudieramos revetrir esto, creo que nos despojaríamos de los prejuicios, temores e inseguridades y todo cambiaría.
Mechi

Lucía V. dijo...

La incomodidad para mí por lo menos fue más que nada al principio, cuando se habló de apagar la luz y no sabía qué tenía por delante. Supongo que después me dejé llevar. Como muchos dejaron entrever en sus comentarios, a veces es díficil adecuarse a actividades que no entran dentro de las expectativas que nos contruimos para un determinado ámbito de la vida (el académico, en este caso), lo que no quiere decir que no esté buenísimo romper con esos esquemas tan estrictos.
Durante la primera parte, me concentré en seguir las guías de tu voz. Cuando la luz se prendió, los ojos me molestaban bastante y al principio me sentí un poco a la deriva buscando esa mirada que se quedara con la mía.
Después de un ratito, logré establecer contacto visual con una compañera y pudimos mantenerlo gran parte del ejercicio. No me sentí incómoda, ni rara, ni nada. Creo que en parte fue porque ninguna de las dos nos reímos ni hicimos el menor gesto. No sé, su mirada no me transmitía nervios y la situación tampoco me los generaba, no una vez que logré ese objetivo de "captar la mirada de otro".
Calculo que por el esfuerzo de mantener la vista fija, al ratito me empezó a parecer que la imagen se aplanaba en sus dimensiones y los límites figura-fondo se hacían un poco más difusos. Cuando los ojos empezaron a molestarme más, corté el contacto visual y quise cambiar de mirada para "normalizar" de nuevo mi visión. No logré hacer contacto con nadie más de todos modos.
Es interesante pensar en todo el clima de alboroto que se generó cuando hubo que salir a la caza furtiva de miradas. Y tengo que admitir que si bien la actividad en sí no me hizo sentir stress, sí al escuchar la consigna sentí un poco de verguenza por lo que pudiera pasar. Pero al fin todos estábamos en igualdad de condiciones, ¿por qué entonces esos nervios? Capaz es porque pensamos que mirar y ser mirado por un otro nos define, nos delimita, le permite hacerse una imagen de nosotros, entonces queremos cuidar lo que ve. Y cuando sólo hay miradas y silencio, ninguno de nosotros puede controlar la imagen que proyecta de sí mismo.

Anónimo dijo...

por mi lado no senti incomdidad, pero me paso que al fijar un punto con mi mirada, el fondo se me torno borroso. solo veia un rostro y el resto estaba indefinido. pude mantener la mirada casi hasta el fin del ejercicio, porque Germán en un momento dijo que faltaba un minuto y creí que estaba poniendo fin al juego. me paso que elegí una compañera con una mirada muy intensa, como la mía supongo. creo también que no nos sentimos intimidadas. Me gustó. en general pongo en práctica estas cosas, cuando me gusta alguien jajaja

NO RECUERDO MI CONTRASEÑA!!
BEBY

Germán A. Serain dijo...

Bienvenidos al blog a todos los que no habían pasado antes por aquí. De abajo hacia arriba, comento:

Beby: Dos cosas: 1) Necesito enlazar tu nick con tu nombre... ¿Quién sos?; 2) De tu último comentario, ¿debería tu compañera de ejercicio deducir que puede haber algo entre ustedes?

Lucía: Me pregunto si cuando hay más que miradas y silencios realmente cambiará en gran medida la situación.

Mechi: ¿Mercedes, verdad?... Realmente muy interesante tu comentario. "Veo al otro y me conozco más yo", decís. Algo de eso hay, porque el otro en realidad es a veces un espejo de nosotros mismos. De hecho, no vemos nunca al otro tal cual es, sino cruzado con lo que nosotros ponemos en él como significado.

Ayelen: Interesante eso de que luego de un rato se hayan comunicado un poco mejor. Como quien no quiere la cosa digo: que sería interesante saber quién estuvo del otro lado y qué es lo que habrá pensado o sentido en el preciso momento en que vos pensabas/sentías eso que describís.

Lore: Te fuiste al carajo, pero confieso que me hiciste reir con tu comentario. (Pero... ¿Y si tuvieras que comentar en serio?...)

Anónimo: No te tengo en la lista... ¿Seguro estás inscripta en mi comisión? (Interesante tu comentario.)

Federico: Gente que busca gente. (Te digo: se han formado parejas de todo tipo, y no sólo de trabajo, a través de esta clase de ejercicios...)

Facu: Gracias. Muy interesante tu comentario.

Emilia: ¿Ya te dije que me hablaron de vos, verdad?...

Bahía Morel Puigrredón dijo...

Cuando se planteó sentarnos en ronda, sacarnos los zapatos, apagar la luz, etc no me sentí para nada incómoda, siempre estoy predispuesta a este tipo de ejercicios. Pero realmente lo disfrute cuando Germán propuso que nos concentremos en nuestro cuerpo, en qué sentíamos inmersos en esa concentración en nosotros. Sentí frío en los pies y después en las piernas, un frío que se convirtió en escalofrío al rozar con con mis medias de nylon, luego noté que tenía los dedos de las manos tensos y los relajé. Sentí el peso de cada uno y después mis brazos, mi cabeza. Ahí llegó el aviso de la luz. Ohh que molestia cuando se prendió la luz. Y había que encontrarse con otros ojos, pero ningunos me miraban, ¿era posible que todos allán encontrado un par de ojos y ya no quedasen ningunos para mi? Insistí y nada..hasta que me encontré con unos, con unos que sostenían la mirada y nos dedicamos varios pestañasos pero mis ojos decidieron que no era momento de penetrar otra mirada. Por unos instantes se divirtieron mirando a otros como miraban.

Lorena dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Lorena dijo...

Ahora que leo todos los comentarios, me alegro un poco de no haber ido porque me hubiera costado un poco el ejercicio (quizás, no se, quizás me hubiera resultado divertido). Creo que la mirada es el tipo de comunicación más feroz y directa. Se puede mentir o engañar con las palabras o los gestos, pero la mirada está en otro terreno, habla más de uno que del otro. Si te gusta alguién él te mira y vos pensás que él lo lee en vos, si vas a una entrevista de trabajo pensás que el otro lee tu inseguridad o tus nervios. Es un espejo de uno mismo, como decían por ahí arriba.

Anónimo dijo...

me llamo Débora Zanardi, pero me hago llamar Beby.
De hecho esta pregunta que me haces me hizo recordar a lo que dice Hegel sobre el yo pienso: es que no puedo construirme a mí mismo yo solo.necesito del otro. el sentido es un sentido relacional, porque se construye entre yo y el otro. pero lo que me vino a la mente a raíz de la cuestión que introduciste fue la autoconciencia plena cuando se objetiva como autoconciencia, que necesita de la relación con el otro. mas precisamente la lucha por el reconocimiento.esta autoconciencia que necesita ser reconocida por otro para ser. ese juego de miradas,en la que una no se dejaban vencer por la otra, me recordo a esa lucha de las autoconciencias en la que el que cede, dice Hegel, se convierte en esclavo.
por otro lado, con respecto a las primeras clases en las que hablamos del hombre y el animal. recorde aquello que Hegel dice sobre el tema del deseo. la diferencia entre el deseo del animal y el deseo humano. que es el placer del hombre de la representación, el placer psíquico. esto del deseo del deseo de otro. querer que otro me desee, que me reconozca, que desee lo mismo que yo.

Beby

Anónimo dijo...

me llamo Débora Zanardi, pero me hago llamar Beby.
De hecho esta pregunta que me haces me hizo recordar a lo que dice Hegel sobre el yo pienso: es que no puedo construirme a mí mismo yo solo.necesito del otro. el sentido es un sentido relacional, porque se construye entre yo y el otro. pero lo que me vino a la mente a raíz de la cuestión que introduciste fue la autoconciencia plena cuando se objetiva como autoconciencia, que necesita de la relación con el otro. mas precisamente la lucha por el reconocimiento.esta autoconciencia que necesita ser reconocida por otro para ser. ese juego de miradas,en la que una no se dejaban vencer por la otra, me recordo a esa lucha de las autoconciencias en la que el que cede, dice Hegel, se convierte en esclavo.
por otro lado, con respecto a las primeras clases en las que hablamos del hombre y el animal. recorde aquello que Hegel dice sobre el tema del deseo. la diferencia entre el deseo del animal y el deseo humano. que es el placer del hombre de la representación, el placer psíquico. esto del deseo del deseo de otro. querer que otro me desee, que me reconozca, que desee lo mismo que yo.

Beby

Camila C. dijo...

Sin zapatillas, luz apagada, ojos cerrados. Respirar profundo, intentar hacernos concientes de nosotros mismos. Estoy muy inquieta, no logro sentirme cómoda, siento que no llego con los pies al piso y esto me parece imposible ¿por qué no me di cuenta antes? ¿tan petisa soy? ¿las sillas están más altas? no sé, pero se potencia su carácter inconfortable. Efectivamente, la sensibilidad de cada parte del cuerpo se acentúa cuando se oye nombrar. El suelo está frío y, sin embargo, busco sentarme en el borde de la silla para poder apoyar toda la superficie de mis pies descalzos sobre él. Así estoy mejor, cable a tierra. Me doy cuenta de que estoy encorvada y enderezo mi columna. Sigo respirando.

Luz. Ojos abiertos. En ese instante, durante milésimas de segundo, sobreviene la búsqueda desesperada de un otro que quiera mirarme, de un otro a quien mirar, de un otro para acompañarnos en esta actividad atípica. Nos encontramos muy rápido. Una vez establecido el contacto visual, pffff, qué difícil resulta sostener la mirada en un primer momento; los ojos pestañean más de lo normal, se quieren escapar, quieren hacer trampa y desviarse...pero es mentira, en verdad no se quieren ir, vuelven enseguida al otro par de ojos, hasta que el puente se hace firme y el feedback de miradas fluye ininterrumpidamente. La incomodidad disminuye, pero no se borra, esos resabios comienzan a manifestarse en el resto del cuerpo: me cruzo de brazos, se acomoda los anteojos, cruzamos las piernas, me toco el pelo, se aprieta las rodillas. Las miradas, que ya son una, siguen ahí, firmes, fieles. Esbozo de sonrisa. Disminuye también el resto de incomodidad. No es tan terrible. Me hago más conciente de mí misma de este modo que con los ojos cerrados.

"Listo, chicos, escriban sus experiencias en el blog". El puente se desdibuja, soy yo la que abandona inmediatamente. Salgo del aula sonriendo, sin apuro; bajo las escaleras, escucho comentarios sobre la actividad, risas nerviosas; salgo de la facultad, y sigo sonriendo un rato más.

Nadia Orcellet dijo...

La actividad del jueves pasado fue una sorpresa, de las lindas, claro. Si bien no es un ejercicio ajeno porque en teatro lo hacemos con asiduidad, era extraño el contexto, y ese extrañamiento se percibió en las miradas confusas de muchos compañeros, sobre todo cuando nos invitaron a quedar descalzos.
Confieso que en ningún momento me sentí incomoda, y aunque la meditación se extendió pocos minutos y a veces estuvo interrumpida por los ruidos del pasillo, no fue difícil concentrarme en las palabras y en las sensaciones corporales. Logré ser la sangre de mi cuerpo, que no era roja sino tinta azul, y empezando por los pies, recorrí gran parte de las extremidades.
Cuando abrí los ojos, encontré rápidamente a una muchacha y la miré sin intermitencias, fue una mirada focalizada que logró convertir en nebulosa blanca todo el entorno.

Barbara dijo...

Fue una situación incómoda, sobre todo a la hora de sostener las miradas.
Al comienzo no podía dejar de pensar que estaba en el aula, en la facultad, en una clase. Luego decidí seguir lo que dictaba tu voz, y empecé a olvidarme de lo que estaba alrededor mio. Logré sentirme, conectarme.
Después, cuando encontré una mirada sentí que me intimidaba. Fue una sensación horrible. Toda esa paz y tranquilidad se diluyeron en esa mirada que me miraba, fijo. Pero que sin embargo no podía dejar de mirar.
Fue una situación rara, pero enriquecedora.
Quizás estamos tan acostumbrados a pensar en nosotros mismos que nos olvidamos de lo simple como mirar a los ojos a alguien.

Anónimo dijo...

Creo que me hice un poco adicta al blog…será porque me hablaron de él?
Me da mucha curiosidad, más sobre el último ejercicio.
Lo que más se noto es la sensación de incomodidad, de vergüenza… y pienso… que nos da más vergüenza que nos miren? Mirar al otro? O construir al otro desde nuestra propia mirada, cual espejo de uno mismo?
Como sí se generaran muchas cosas, pero que en realidad parte de uno mismo…o de la construcción que se hace sobre la mirada del otro, q nos define, que nos enmarca… en lo que somos o pretendemos ser.

Emilia

Germán A. Serain dijo...

Bahía, es verdad, por lo menos en lo que a mí respecta: me divertí mucho mirando cómo miraban.

Lola, no sabés lo que te perdiste....

Beby, es muy interesante lo que decís respecto del deseo humano. Que la diferencia entre el deseo del animal y el deseo humano es que en el caso del hombre el placer está atravesado por la representación. Representación imaginaria, representación simbólica... Y esto vale tanto para el deseo de tener un nuevo auto como para el deseo que se siente por un hombre o por una mujer. Aunque en este último caso la representación es dual, porque al mismo tiempo nos hacemos una representación de esa otra persona a la cual se desea o se ama, como también nos representamos nosotros mismos, a través de la relación con ese amante. Estoy tentado, en este punto, a sugerir que incluso el coito mismo, e incluso acaso el orgasmo, no sean en el fondo más que representaciones imaginarias, a través de las cuales pretendemos superar la inevitabilidad de la muerte. Algo así como un engaño biológico, que lleva a que la especie siga adelante más allá de nosotros. Me gustó también la idea de que el placer está vinculado al deseo del otro, en el sentido de que el otro desee lo mismo que nosotros. Allí es donde me reconozco en el otro, y donde lo deseo. Curiosa paradoja: que deseamos lo similar, al mismo tiempo que lo diferente (desde el momento en que el otro es, precisamente, lo que no somos nosotros).

Camila, de verdad te digo que me reconforta haber logrado, con mi modesta propuesta de ejercicio, que hayas salido de clase sonriendo. esto al margen, por supuesto, de todo lo demás que te haya sucedido.

Nadia, muchas gracias por tu aporte.

Barbara, yo no sé, sinceramente, si mirar a los ojos a alguien es, finalmente, algo tan simple como se supone. (Aclará por favor en los próximos comentarios que hagas, porque hay dos Bárbaras en el listado.

Emilia, ya ves, la gente habla... A vos te hablan del blog, a mí me hablan de vos. En relación a esto, ¿somos lo que somos, lo que pretendemos ser, o lo que los demás pretenden que somos? (Es un juego de palabras, por supuesto, pero nada más que hasta ahí; vale la pena detenerse a pensar en la cuestión...)

Anónimo dijo...

en un principio me costó mucho relajarme y olvidarme del contexto.No podía desprenderme de la idea de que estaba en una silla de la facultad, sentía que para lograrlo necesitaba moverme un poco más o cambiar a una posición más cómoda.
al abrir los ojos encontré de inmediato una mirada que la pudimos mantener gran parte de la actividad,pero en un momento nos empezamos a reír (sin razón, o si)y me costó muchisimo volver a mantener la mirada. creo que fue ahí cuando tomé concsiencia que el otro también me estaba mirando y no era yo la única observadora.
busqué otras pero, a pesar de que nos estabamos viendo, no fui capaz de sostener ninguna más.
mientras esa noche volvía en el colectivo a mi casa, busqué nuevas miradas pero durante esa hora y media no se cruzó ninguna ni de casualidad.
dai.

Barbi P.Z dijo...

Che, yo tampoco fui el jueves pasado.
Se descalzaron?
En general tengo medias impresentables!!!
Qué vergüenza!

Bel dijo...

Me costó mucho concentrarme, estaba esperando un llamado a las 21 y me olvidé si había puesto el celular en silencio o no. Pensé todo el tiempo que qué garrón que me sonara en ese momento.

Anónimo dijo...

Hola compas! Seguramente ya saben pero por las dudas les cuento para
que estén al tanto y para convocarlos obviamente. Antes de ayer en MT
se desplomó un cacho de durlock con un vidrio bastante importante,
hecho que disparó en una asamblea espontánea en aquella sede por
nuestras condiciones de cursada. Sucedió, además, que ese día había
sesionado el consejo directivo y no se pusieron en cuestión ninguna de
las reivindicaciones que planteamos los estudiantes desde la asamblea de la
semana pasada en Constitución. Así fue que se decidió la toma de la
sede. Al día siguiente, o sea ayer, Ramos presenció una de las
asambleas más representativas y masivas de los últimos años. Se
decidió ampliar la medida de lucha y tomar las tres sedes. Así que hoy
se hará una nueva asamblea en la cual se convocará seguramente a la
continuación de la toma. Es importante que participemos todos para
construir un movimiento estudiantil más participativo! En la asamblea
de ayer hubo bocha de intervenciones de independientes y muchas fueron
más valiosas que las de muchos compañeros agrupados. Los esperamos
compas! Perdón se jode que use este medio para esto pero se los quise mandar por otra vía y obviamente me di cuenta que no tengo otro medio de comunicación en común con ustedes, por ahora. Saludos!

Federico Piva

Laura Mendez dijo...

Me gustó mucho el ejercicio que hicimos la clase pasada ya que pudimos experimentar la filosofía zen. Me interesa la idea de tratar de encontrar una unidad entre el interior y el exterior. Si bien el aula no era el ambiente más indicado, está bueno concentrarse en el cuerpo y la respiración, tratando de olvidar dónde estamos o quienes nos rodean, algo tan distinto a nuestra rutina diaria.
Al abrir los ojos me di cuenta de que alguien ya me estaba mirando y tratamos de mantener la mirada fija por esos minutos, que parecían interminables! me costó mucho sostener la mirada.

Dolores dijo...

No me pude quedar para hacer el ejercicio. Casualmente, después de la materia tengo terapia... todo tiene que ver con todo.

Anónimo dijo...

En ningún momento me sentí incómoda con el ejercicio (en realidad estoy acostumbrada a meditar, y lo había hecho colectivamente también)... hasta que propusiste mantener la mirada, cómo si intriducir a otro individuo me hubiese desarmado mi armonía. Primero busqué cualquier mirada,la que sea, solo para salir de la incomodidad de tener que elegir. Despúes la solución fue bastante simple, justo en frente mio, unos ojos claros me estaban mirando, sostuve la mirada un tiempo largo, casi sin pestañar, para que no se me escape. Después comenzaron las risitas incómodas, la mirada seguía sostenida, alguna sonrisa, seguía, hasta que logré concentrarme en mirar y nada más. Casi abstraída del aula y todo lo que me rodeaba el tiempo fue eterno, hasta que volviste a hablar y el equilibrio volvió a romperse... fue una gran experiencia.

Maria Lujan Armilio

Anónimo dijo...

¿Por dónde empezar? El profesor nos invitó a cerrar los ojos, a relajar cada parte de nuestro cuerpo. ¿Pero acaso pude yo relajarme? Sí, en un principio, pero luego las ideas, los problemas volvieron a mi mente, mi cuerpo dejó de sentirse a gusto y relajado y comenzó a tensionarse, una vez más. No es fácil a veces escapar de los sentimientos, de las crisis. Pero es bueno intentarlo, así la sensación placentera dure sólo unos instantes.

Al formar un círculo, me sentí invadida por diferentes miradas. Sentí muchas cosas, y a la vez, me sentí vacía. Ante todo sentí verguenza, incomodidad. No sabía a quien mirar, ni donde concentrar mi mirada. Luego comence a reirme, no lo pude evitar. Pude ver que muchos de los chicos concentraban su mirada en una persona y allí se detenían. ¿Por qué no puedo hacerlo yo también? Mis ojos iban de un lado a otro. Al encontrar una mirada, sonreía, pero enseguida continuaba con la búsqueda.. con la búsqueda de alguna mirada que no me generara verguenza, ni risa, sino paz, para allí detenerme.. pero no la encontré.

Florencia Barea

Anónimo dijo...

Ufa!
me perdí el ejercicio, hoy voy... espero que haya clases...
Besos Flavia Roberta

Dolores dijo...

Prof. nos podrá confirmar si hay clase hoy?

Anónimo dijo...

El ejercicio fue un desafío. Básicamente primero había que encontrarse, tomar conciencia de que somos (existimos), al enfatizar cada parte del cuerpo, pero a la vez es un encuentro a través de sentirse, intentando dejar de lado la mente. Aunque suene paradójico este tomar conciencia sin estar del todo consciente es lo que propongo. Y cuando tuve que encontrar mi mirada con un otro, no la encontré al principio porque la línea recta de mis ojos no tenía otros en frente. Me puse a mirar unos ojos que miraban muy concentrados a unos otros hasta que después de un largo rato, encontré una mirada. Tranquila, serena, pude sostenerla hasta que empezaron los parpadeos, sonrisas incómodas por lo prolongado y más aún por encontrarnos y vernos nosotros mismos en esos ojos, quizá aún más incómodo que estar siendo vistos por un otro que de alguna manera es él quien también nos hace sentir que existimos y, finalmente algún movimiento. Cuando terminó el ejercicio me fui contenta.
Karina Teruel

Ezequiel Ara dijo...

Más vale tarde... Estuvo bueno el ejercicio de relajación, aunque ya realice cosas parecidas varias veces me costo concentrarme, estaba inquieto. Después con las miradas me pase un rato buscando y no encontré, me resulto algo incómodo porque veía que muchos habían encontrado pero finalmente pude encontrar a alguien y sostener la mirada un rato, al principio fue un poco raro y molesto pero con el tiempo resultó más natural.

Anónimo dijo...

Qué ejercicio más atípico para lo que es el ámbito académico.
En mi caso encontrar otra mirada no me llevó mucho tiempo. Lo que no pude fue mantenerla; sonrisas primero, desvíos luego, me hicieron notar lo incómoda que me sentía. Fue entonces cuando pasé a observar a varias personas y entre ellas estaba la mirada que había perdido. Evidentemente "la aparición del otro en mi ambiente suscitó un malestar".
Lorena Brenda

Anónimo dijo...

Acá estoy. No había posteado antes. En un principio creí y me excusé pensando que era por falta de tiempo (no es que me sobre) pero después de leer un poco me doy cuenta que el tiempo siempre está y había otro tipo de resistencia.

Quizás no posteé por la exposición, o quizás por pensar que la razón y lo académico no pasaban por un blogger, o por los medios interactivos de LA INTERNEÉ.

Me costó mucho el ejercicio. No le podía sostener la mirada a mi compañera que insistía con mirar, mirar y mirar.

Javier

Germán A. Serain dijo...

Gente: Respondo recién ahora porque tuve un accidente con mi auto, bastante fuerte, y permanecí desconectado de Internet.

Dai, aclarame quién sos, por favor.

Barbi, mis medias seguro son peores.

Bel, comentá de quién era el llamado que esperabas.

Federico. No, no me jode.

Laura: Los minutos son interminables, los años pasan como si fueran un instante... ¿No es una interesante paradoja?

Luján, en efecto, parece que siempre rompo algo. El equilibrio sería, en ese sentido, lo de menos.

Florencia: Suele pasar. No te sientas mal por haberte reído. Es parte del ejercicio.

Roberta, Dolores...: No pude responder a tiempo.

Karina: Me alegra que te hayas ido contenta. Es más de lo que puedo pedir.

Ezequiel, dale, participá con más frecuencia.

Lorena: ¿Atípico?... Gracias. Y sí, Sartre tiene razón.

Javier, bienvenido y muy bien por tu compañera.

Anónimo dijo...

dai es daiana niz (mejor dicho: soy)

Aldo Vietri dijo...

A pesar del corto momento que duró el ejercicio (si, me resultó relativamente pequeño) pude relajarme bastante, como nunca en bastante tiempo! Pero me decepcioné un poco cuando no pude recoger muchas (o algunas) miradas que por ahí esperaba. Creo que nos cuesta bastante relacionarnos entre los cuerpos y las miradas, y esto ayuda a descontracturar un poco este conflicto.

Algunas reflexiones sobre la mirada y el viaje en subte, donde la posibilidad de mirarse de frente se esquiva pueden encontrarlas en este ensayo http://taller1antologia.blogspot.com/2008/05/mind-gap-por-aldo-vietri.html

Saluti