domingo, abril 08, 2007

Domingo de Pascua

¿Está bien escribir una entrada relativa al Domingo de Pascua en el blog de la Facultad? Me digo primero que no, pero después cambio de idea y me respondo que sí, porque además, si el jueves no hubo clases, fue después de todo y precisamente debido a la celebración de las fiestas pascuales.

¿Y qué es lo que deseo escribir acerca de la Pascua? Una oración. La transcripción de una oración, en realidad, que lo había prometido en el práctico pasado, por añadidura, y si no lo escribo en el blog corro el riesgo de olvidarme. Y cosas hay que no deberían ser olvidadas.

Esta oración en cuestión fue pronunciada en la madrugada de un 6 de agosto de 1945 por un pastor luterano llamado William B. Downey, según consigna Tomás Eloy Martínez en su libro "Lugar común: la muerte". El tal Downey era capellán del ejército de los EE.UU., y su oración decía así: "Oh, Padre Todopoderoso que escuchas las súplicas de los que te aman: te rogamos que ayudes a quienes desafiarán las alturas de tus cielos y llevarán el combate a tierras enemigas. Guárdalos y protégelos mientras cumplen el vuelo que se les ha ordenado. Armalos con tu poder para que puedan poner rápido fin a la guerra y para que conozcamos nuevamente la paz. Hazlos volver sanos y salvos. Esperaremos el porvenir confiando en Tí y colocándonos bajo tu protección ahora y siempre. Amén."

Horas más tarde, la tripulación del avión bendecido, el Enola Gay, dejaba caer sobre la ciudad de Hiroshima la primera bomba atómica utilizada en una guerra. Al menos 75.000 personas murieron de inmediato. Más de 163.000 seres humanos más quedaron seriamente heridos. Los bosques de Onagacho y Futabano-sato, ubicados a tres kilómetros del epicentro, se perdieron por completo. Unos 63.000 edificios, incluidas viviendas, hospitales y escuelas, fueron arrasados, ya sea por el fuego o por el vendaval atómico.

¿Es que ninguna de entre las miles de víctimas de Hiroshima amaba a Dios, que por ese motivo se olvidó de proteger a toda esa gente? ¿Acaso sucedió que a ninguno de ellos se le ocurrió suplicar por sus vidas y las de los suyos esa mañana o durante la noche anterior? ¿Será una blasfemia realizar este señalamiento precisamente un Domingo de Pascua? ¿O blasfemia fue la pronunciada por el pastor Downey, al pedir protección para quienes iban a arrasar la ciudad nipona?

Una vez más debe quedar en claro que no estamos hablando aquí de Dios, sino de las representaciones y los usos, tantas veces nefastos, que de Dios hacen los hombres. Los de un bando y los del otro. Los acusados de blasfemia, por señalar cómo en nombre de Dios se derrama sangre en vano. Y los verdaderos blasfemos, que derraman la sangre, invocando en vano cuestiones divinas.

jueves, abril 05, 2007

Espacio de promoción

Sólo porque alguien preguntó (y porque después de todo no está mal promocionar lo que uno hace):

- Bitacora Mundi es el blog personal del docente, donde anota cosas que no tienen tanto que ver con esta universidad, pero sí con su vida (que también tiene una).

- Y a ese blog suma ahora Música de dos mundos, que es un espacio dedicado a promocionar discos independientes, para quien tenga ganas de escuchar.

Si alguien desea utilizar los comentarios de esta entrada para promocionar su propia actividad extrauniversitaria ("doy clases de canto", "tocaré la guitarra en tal lado", "estas son mis anotaciones en internet", "se necesita bajista", u otras cosas más o menos por el estilo), puede considerarse invitado a hacerlo.

lunes, abril 02, 2007

Del cuaderno de bitácora (III)

Ponerme a escribir sobre la no existencia de Dios seis días antes del domingo de Pascua me parece casi una provocación. No pretende serlo, sin embargo. Y no deja de ser extraño esto de estar hablando de Dios para explicar el nacimiento del racionalismo. Pero así son las cosas.

También curioso es que Descartes pretenda demostrar la existencia de Dios a través de la razón, y que sea el mismo método racional el que lleva al anarquista Sébastien Fauré a escribir sus Doce pruebas que demuestran la no existencia de Dios. Una misma herramienta, con resultados diametralmente opuestos. Algo tiene que decirnos esta evidencia respecto de la racionalidad del hombre.

¿Qué argumentos utiliza Fauré? El dice, por ejemplo, que lo perfecto (Dios) no podría haber creado lo imperfecto (al hombre). O que si Dios es eterno e inmutable, no puede concebirse sea al mismo tiempo un creador, pues su creación marcaría un antes y un después dentro de esa eternidad. O que si Dios es perfecto, tampoco se comprende la existencia del mal, pues ello nos pone ante esta disyuntiva: o Dios quiere suprimir el mal y no puede, con lo cual no es omnipotente, o puede suprimirlo y no quiere, con lo cual descartaríamos su bondad infinita y su perfección. O que el hombre es creado como un esclavo de la voluntad divina (somos lo que El quiso que fuéramos), por lo cual no se entiende que actúe como un justiciero con nosotros, premiando o castigando nuestras acciones. O que además Dios es injusto, pues siendo el hombre limitado, y por ende limitado el bien o el mal que puede hacer, se le prometen recomensas y castigos eternos.

Justifiquemos el hecho de que estemos hablando de Dios. Hay quienes admiten que el hombre ha sido creado (ontológicamente) a imagen y semejanza de Dios. Otros, menos crédulos, aseguran lo contrario: que el hombre ha creado (simbólicamente), a su imagen y semejanza, a los dioses. Cualquiera sea la posición que decidamos adoptar, de entre estas dos, remitirnos a Dios nos permite conocer al hombre, pues se trata de la relación que se establece entre un reflejo y aquello que lo produce. Lo que nos queda saber, en todo caso, es cuál sería en este caso puntual el reflejo y cuál el objeto original. Pero eso no hace mella en la relación existente entre estos dos términos.

Pero volvamos un momento al libro de Fauré. Lo más interesante que tiene es su interpelación a los creyentes. Primero toma los argumentos que tales creyentes le podrían oponer: "No tiene usted derecho para hablar de Dios en la forma en que lo hace... Ese Dios no es el nuestro. El nuestro no puede usted concebirlo, puesto que es superior a vos... No perdáis de vista que es tan imposible comprender la manera en que Dios procede como a los minerales imaginar cómo viven los vegetales... Confesad que no os es posible comprender ni explicar a Dios, pero de que no podáis comprenderlo ni explicarlo no saquéis en conclusión que se pueda negar su existencia."

Y enseguida contraataca: "Reconozco que lo finito no puede concebir ni explicar lo infinito... ¿No sois vosotros hombres lo mismo que yo? ¿No os es Dios inaccesible lo mismo que a mí?... Tened pues la modestia de confesar que si a mí me es imposible comprender a Dios, vosotros tropezaréis con el mismo obstáculo. Tened la probidad de reconocer que si porque a mí no me es permitido concebir ni explicar a Dios se me niega el derecho de negarlo, vosotros, que como yo no podéis concebirlo ni explicarlo, tampoco tenéis derecho de afirmarlo. ... Han sido vuestras afirmaciones las que han provocado mis negaciones. Cesad de afirmar vosotros y yo cesaré de negar."

Menuda declaración esta del final. Fauré no es ateo porque no crea en Dios, sino porque rechaza la creencia dogmática de los hombres.

No estábamos hablando de Dios, entonces, y recién ahora venimos a darnos cuenta. De lo que hablábamos es de las ideas que los hombres tienen respecto de Dios. Lo cual no es lo mismo.

En definitiva, no sabemos -no podemos saber- si Dios es uno o varios, hombre o mujer, perfecto o imperfecto. Ni siquiera si existe o no. Nada sabemos respecto de El ni podemos saber tampoco, puesto que El es por definición divino y eterno, y nosotros terrenos y limitados. Sin embargo, cambiemos la idea que respecto de Dios tiene una persona, una cultura, una sociedad, y cambiará con ello, al mismo tiempo, el hombre que en esa sociedad vive, se desarrolla y se desenvuelve. Dios habrá podido crear al hombre, quizás. Pero es la creencia del hombre, no sólo respecto de Dios, sino de todas las cosas, incluido él mismo, aquello que lo define en el contexto de una sociedad y una cultura. El reflejo se correlaciona siempre con aquello que se pone delante del espejo.

¿Si Dios fuera mujer? No es esa la pregunta, en realidad. La cuestión es sutil pero sustancialmente distinta:¿Y si el hombre, en lugar de haber imaginado a Dios como varón, lo hubiese imaginado mujer?

Las respuestas posibles son muchas y variadas. Pero definitivamente determinantes de lo que el hombre vería en el mundo, en los otros y en sí mismo.

jueves, marzo 29, 2007

Una pregunta sencilla...

Y si Dios fuera una mujer?...

(Haga click sobre el vínculo para leer completo.)

domingo, marzo 25, 2007

Del cuaderno de bitácora (II)

Esto es nuevo. Lo de reseñar una clase que pasó, digo. Y encima en dos partes. Tal vez sea bueno tener una especie de ayudamemorias. No sé, veremos si la idea se mantiene o no. La cuestión es que:

Si la comunicación es un ejercicio que se relaciona con el individuo, al punto que sin individuo no hay comunicación, el objetivo de nuestra cursada será abordar distintas posibilidades en torno de pregunta acerca de la naturaleza del hombre. ¿Qué es el hombre? Esta es la cuestión a desarrollar y lo que debemos intentar ver detrás de cada uno de los textos que encaremos.

Evidentemente no es lo mismo definir al hombre como un animal social que como lobo de sí mismo. Y también las relaciones entre los hombres van a cambiar según se las plantee desde una u otra de estas dos posiciones. Vale decir que cambiando la definición de hombre cambia también el modo en que se plantea la comunicación.

Preguntamos sobre posibles definiciones del hombre. Algunas de las que aparecieron fueron las típicas: animal racional (Descartes), animal social (Aristóteles), animal que hace uso del lenguaje, animal que hace uso de herramientas... Mencioné yo a Thomas Hobbes, con su "el hombre es el lobo del hombre", ya citado más arriba. Y un par de alternativas más, tales como que el hombre es el único animal que reconoce su imagen reflejada en un espejo, o el único que cocina sus alimentos... Pero entonces alguien dijo: El hombre es el único animal con historicidad. Y fue una respuesta poco usual, además de lúcida.

Que el hombre tenga historicidad conlleva muchas cosas. Conlleva, por ejemplo, su capacidad tecnológica actual. Pero también que el hombre sea el único ser vivo, hasta donde sabemos, con plena conciencia de su mortalidad. Este último detalle marca, por lo demás, el origen de toda filosofía y religión. Dios es una explicación adecuada para todo aquello que el hombre no sabe respecto de sí mismo y del mundo. Porque tal vez él (el hombre) no lo sepa; pero EL (Dios), seguro que sí lo sabe. Lo importante es que exista un orden, descubierto o por descubrir.

¿Sabemos qué creemos acerca de Dios? ¿Y qué es lo que creen los otros? La pregunta es, dejando las cuestiones teológicas de lado, ¿qué articulaciones suponen que se establecen o se pueden llegar a establecer a partir de eso, lo que uno cree vs. lo que creen los demás, acerca de una deidad que, por otra parte, todos aseguran que es universal, para todos los hombres la misma? ¿Y si Dios no fuese perfecto? ¿Y si Dios fuese mujer? ¿Y si Dios no existiera?

Aguardo comentarios.

viernes, marzo 23, 2007

Del cuaderno de bitácora (I)

Comenzaron las clases con un calor sofocante. Tráfico intenso para llegar, mucha gente en el aula, clase de presentación. "Antes de presentar la materia y de presentarme yo mismo quiero que se presenten algunos de ustedes", les dije. Silencio. Tan denso como el aire pesado que invadía el aula. Siempre sucede lo mismo. Nos cuesta comunicarnos. Y yo vuelvo a pensar que tal vez elegí en su momento esta carrera porque me costaba comunicarme con la gente, precisamente. Tal vez todvía me cueste, no estoy seguro.

"Bueno, empiezo yo...", interrumpe mi pensamiento una alumna, a quien llamaremos Chris. Dice su nombre y luego inquiere: "¿Qué esperás que te digamos? Buena pregunta. Lo dejo librado a su criterio, pero me gusta el modo de pensar: "presentarse" puede querer decir muchas cosas. Es hacerse presente en ese lugar, delante del docente y todos los compañeros. Es representarse en un discurso imaginario, poniéndose en su lugar. Es también decir quién se es.

Siguen tres, cuatro alumnos más. A falta de voluntarios inquiero a Nayla (como el tema de David Lebón... seguro que no me voy a olvidar de este nombre), y luego sigue Damián (¿era Damián?... ¡Qué bronca me da cuando mi memoria me pone ante estas dudas! Van a tener que acostumbrarse a mis lagunas mentales...). El será el último, pero es el primero en romper el molde. "Tengo calor", dice. Y todos se ríen. Todos tenemos calor, y mucho. Pero él es el primero en decirlo y reconocerse en ese detalle. Su hacerse presente se concreta brutalmente en ese lugar, en ese momento, y su identidad vira entonces de su yo genérico (su nombre, documento, etcétera...) para focalizarse en lo que ES en la circunstancia puntual y determinada en la cual se encuentra. Se los hago notar, y luego pasamos a hablar de otras cosas. Para la próxima clase, René Descartes. Termino media hora antes de lo debido. El aire cargado del aula no permite seguir adelante.

Cuando salgo, a las dos cuadras de estar andando con el auto, me digo a mí mismo: "Mierda, qué calor hace!". Me doy cuenta entonces, por segunda vez en el lapso de dos horas, que reconocer que uno se está cagando de calor es a veces la única manera realista de hacerse presente.

------------------------
El que advierte no traiciona. Lo dije en la clase: de todos los docentes de la materia, creo que soy el que más alumnos envía siempre a final. No indaguemos aquí por los motivos. Lo interesante es que gente que pasó por mi comisión siga recomendando a sus amigos cursar conmigo (gracias, Daniela B!!!). El caso es que he querido que esto, que ha sido dicho, quede también escrito. Para que nadie diga más tarde que no se le avisó.

jueves, marzo 22, 2007

Un nuevo cuatrimestre comienza...

Ayer leía el comienzo del libro "Lecciones de los maestros", de George Steiner, y me pareció que reproducir aquí un fragmento podría servir como bienvenida para iniciar este cuatrimestre.

“¿Qué es lo que le confiere a un hombre el poder para enseñar a otro ser humano? ¿Dónde está la fuente de su autoridad? Por otra parte, ¿cuáles son los principales tipos de respuesta de los educados? Estas cuestiones desconcertaron a San Agustín y aparecen con toda su crudeza en el clima libertario de nuestra época."

“Simplificando, podemos distinguir tres escenarios principales o estructuras de relación. Hay Maestros que han destruido a sus discípulos psicológicamente y, en algunos raros casos, físicamente. Han quebrantado sus espíritus, han consumido sus esperanzas, se han aprovechado de su dependencia y de su individualidad. El ámbito tiene sus vampiros. Como contrapunto, ha habido discípulos, pupilos y aprendices que han tergiversado, traicionado y destruido a sus Maestros. Una vez más, este drama posee atributos tanto mentales como físicos. Recién elegido rector, Wagner triunfante desdeñará al moribundo Fausto, antaño su magíster. La tercera categoría es la del intercambio: el eros de la mutua confianza e incluso el amor (es el caso del discípulo amado de la Ultima Cena). En un proceso de interrelación, de ósmosis, el Maestro aprende de su discípulo cuando le enseña. La intensidad del diálogo genera amistad en el sentido más elevado de la palabra.” (…)

“Evidentemente, las artes y los actos de enseñanza son, en el sentido propio de este término, tan denostado, dialécticos. El Maestro aprende del discípulo y es modificado por esta interrelación en lo que se convierte, idealmente, en un proceso de intercambio. La donación se torna recíproca.”

Es en esta última aproximación, por supuesto, donde se lee de algún modo el espíritu de cómo uno (el responsable de este blog, quiero decir) comprende el ejercicio docente. Ojalá que del lado de los alumnos, que no es en definitiva sino el mismo lado, se comprenda de la misma manera. Este es un espacio participativo. Siendo ésta la carrera de Ciencias de la Comunicación, nuestra prioridad es ejercitar este intercambio y aprender en el interín todo lo que podamos. No hablaremos en esta materia, en definitiva, de ninguna otra cosa.

-----------------
P.S. ossia Un detalle que omití: Tengan en cuenta que si bien pueden dejar sus comentarios en forma anónima o con seudónimo (ej: elparalepípedo; chicabonita, boxitracius, etc.), situación ideal a ciertos y determinados fines (insisto en el carácter lúdico de este blog), no deja de ser importante poder identificarlos a través de su nombre, si de recabar un concepto del alumno se trata.