viernes, abril 15, 2016

Miradas



En los comentarios a este post, dejen sus impresiones acerca del ejercicio que hicimos sobre el final de la clase de anoche.

8 comentarios:

Unknown dijo...

La relajación me dejó paz..serenidad. el encuentro de miradas me reflejó tristeza en los ojos de mi compañero.

Cristian dijo...

El ejercicio me relajó un poco más de lo que estaba. En primera instancia, me hizo acordar a los ejercicios que hacía en un taller de teatro en el que participaba. Cuando abrí los ojos encontré la mirada de una compañera y me dio la impresión de que no estaba tan relajada como yo. Me llamó la atención como, después de unos segundos, podía percibir en mi compañera aquellos movimientos mínimos que generalmente pasan de desapercibido, como los del pecho y los hombros al respirar, o el cuello cuando tragamos saliva, o los parpados cuando pestañeamos.
Por un momento parecía que solo podía visualizar la cara de mi compañera pero lo demás, lo de alrededor se esfumaba, como una ilusión óptica causada por el hecho de mantener la mirada fija en un punto. En fin, interesante ejercicio.

Karina dijo...

Me pareció muy interesante poder sentir en detalle mi respiración, mis manos y mis pies. Al abrir los ojos, me puse un poco ansiosa e impaciente por la mirada de mi compañera. Ella se veía bastante distraída, lo que no permitía mantener la concentración y lograba cierta intranquilidad en mí. Fue interesante la experiencia, y estaría bueno continuar con ejercicios de este tipo, que nos llevan a ver más allá de aquello que uno percibe en la cotidianidad. Saludos!.

Nori dijo...

Al principio el ejercicio me relajó y me dio una sensación de serenidad. pero al abrir los ojos me tensionó y me costó mantener la mirada ... me tenté un par de veces, inevitablemente. Creo que me sentía un tanto ridícula y percibía que mi compañero de mirada podía interpretar ese sentimiento mío.

Germán dijo...

El ejercicio me resulto relajante por un lado, y desconcertante por el otro, ya que intenté mantener miradas con alguno de mis compañeros pero no pude lograrlo. Me gusto la experiencia de hacer algo diferente, desde otra perspectiva a la que estamos acostumbrados en la carrera.
Me hubiese sentido 100% satisfecho si conseguía cruzar miradas con alguien por el tiempo que duro el ejercicio, pero no fue el caso.

Laura dijo...

La parte individual me resultó sumamente relajante. Creo que en la vorágine del día a día no nos damos cuenta de lo necesario que es frenar cinco minutos, conectarse con uno mismo y respirar, por más básico que suene.
La parte de conectar con la mirada de un compañero, sin embargo, me volvió a tensionar. Perdí toda la concentración que tenía mientras las luces estaban apagadas y me sentí incómoda: no pude lograr mantener la mirada fija durante los dos minutos, y me sentí demasiado observada.
De cualquier manera, creo que fue un ejercicio interesante que sirve de disparador para muchos temas.

Brenda dijo...

Coincido con la compañera. La parte individual me relajó, me sirvió para parar un rato, calmar la mente.
La parte de las miradas me puso incómoda. Soy muy vergonzosa, sentía que el tiempo no pasaba más. No pude percibir nada en mi compañero, "lo miraba sin mirarlo", mientras pensaba en otras cosas para no sentir el peso de su mirada.
De todas formas, es interesante hacer estos ejercicios, diferente a lo que estamos acostumbrados.

sol dijo...

Después de haber trabajado todo el día, parar 5 minutos a relajar la mente y el cuerpo me pareció buenísimo. El ejercicio individual fue desestructurante, al contrario de lo que estamos habituados en la facu con la mayoría de las materias.
La parte de conectar la mirada con un compañero/a me divirtió porque mi compañera estaba tentada lo que automáticamente provoco el mismo efecto en mi.
El ejercicio me pareció muy interesante y ,por otro lado, también el hecho de hacer algo diferente y tomar minutos de la clase para hacer algún ejercicio de este tipo.