jueves, abril 08, 2010

Sin título.



(Dedicado a Roberta, que en su comentario a la entrada de más arriba me acaba de hacer recordar esta publicidad...)

6 comentarios:

Carolina dijo...

Jjajajaa!! Si tal cual! A mi me paso lo mismo cuando leí el comentario!

Este ejercicio también me hizo acordar a los gatos, cuando miran y siempre ganan? A un perro por ejemplo? Miran fijos, conecta con el perro, se miran… hasta que el perro se rinde y se va, y ellos siempre ganan!
Aunque confieso que yo los he mirado con la intención de que no me ganen y se dan por vencido como diciendo: no te miro más, pero no por que ganaste sino por que me cansaste!.. los odio..

Roberta dijo...

Ajajajajjaa. Gracias por la dedicaciòn. Lo puse por esta publicidad porque pensaba en eso mientras buscaba una mirada jajaja.

SabryG dijo...

Jajaja muy apropiada. Cuan inquietante puede ser a veces la mirada del otro no? a pesar de que la estemos buscando constantemente.

La Maga dijo...

Es lo típico, todos queremos ser mirados y que nos presenten atención pero en un punto tambien nos incomoda, porque cuando nos miran o miramos... no sólo estamos mirando tambien estamos analizando o nos están analizando y creo que eso es un poco lo que incomoda no?

Benjamín dijo...

En este caso la mirada tiene un doble efecto. Nos comunica y por el otro corta la comunicación. Sin embargo el código es el mismo. Si me llegas a mirar corro la mirada. A todos nos pasa y eso lamentablemente no es bueno porque esa historia podía haber terminado de otra manera, ¿no?

Meri dijo...

Jajaja, buenísima esta publi.
¿Y si la escencia del Hombre fuera "ser una animal que histeriquea"?
Este tema de buscar la mirada del otro para esquivarla es tremenda. ¿Qué nos pasa? Creo que es igual con el amor: todos lo queremos, lo buscamos, hacemos cosas insólitas para encontrarlo y cuando finalmente tenemos la suerte de cruzarnos con Otro que nos quiere, que nos acepta tal cual somos, que hasta le gustan nuestros defectos, nos cuesta NADA encontrar la manera de arruinarlo y perderlo.
Hay un señor (Eric Fromm)que dice que amar es un arte, una tekhne; y que como todo arte debe ejercitarse, requiere cuidado y responsabilidad, pero más que nada, constancia.
Si nos cuesta dedicarnos 5' minutos para querernos a nosotros mismos, para regalarnos unos minutos de relajación, ¿cómo no nos va a costar hacer eso mismo por otros?
No sé por qué llegué hasta acá. Corto el divague. Hasta la próxima.